Es inevitable, todos hemos caído ante la tentación de conocer la vida de nuestros viejos compañeros de clase o amigos de la infancia. Y no nos ha servido como antaño, cuando te cruzabas con la vecina del quinto y te contaba las últimas noticias que sabía de su vida. Eso ya no es lo moderno (o mejor dicho, #trendy), ya no nos sirven solo las palabras. Ahora queremos imágenes que nos lo confirmen, y más en estos tiempos en los que, lo audiovisual ha ido ganando terreno a lo escrito.  

Primero, quedamos cautivados por Facebook,  que causó sensación ante mujeres, hombres (y mascotas) de todas las edades. Éramos noveles en el campo Internet, y tener una página dedicada a nosotros nos parecía lo más semejante a una abuela que podíamos tener en la red. Era la ‘Wikipedia de los ciudadanos de a pie’ 

¿Quién no ha subido la foto con la Torre Eiffel de fondo? Mostrábamos lo perfecta que era nuestra vida, hacíamos creer a conocidos y amigos que viajábamos todo el tiempo, comíamos en los lugares del momento y siempre, siempre, siempre, estábamos felices, sonriendo, como ‘chicos y chicas Profident‘. 

s tarde conocimos Twitter, y nos encantaba tener que reducir todo lo que queríamos decir a tan sólo 140 caracteres. Y como no, utilizar hashtags, porque, asumámoslo, si no utilizamos este elemento, no somos buenos tuiteros. Además, hay hashtags para todas las situaciones, y si no existennos los inventamos.  

Para crear un hashtag tampoco hay que romperse la cabeza, basta con escribir lo que pensamos, y si es en inglés, mucho mejor. Que es miércoles, #wednesday, que es jueves #thursday, pero si es domingo, no olvidemos poner #funday después de #sundaySin duda, la conocida expresión de “me lo ha dicho un pajarito” cobraba vida. 

Y ahora, todos, o casi todos, tenemos Instagram. No sabemos muy bien por qué, pero Instagram ha ocupado un lugar importante en nuestra rutina. Subir un post del desayuno tan #healthy que nos estamos tomando, o dar a conocer el #outfit que llevamos a la oficina nos resulta algo de lo más normal.  

Nos encanta que se nos vea bien, porque en un futuro no muy lejano, seremos más importantes por nuestros likes que por nuestros actos. Y no es que lo diga yo, ya nos lo augura la serie ‘Black Mirror  

Además, Instagram parece ser conocedor de su poder actual, y es por eso que, le ha ido quitando un poquito de lo mejor a sus dos antecesores: Twitter y Facebook. Cogemos algún texto breve propio de Mr Wonderful, le añadimos un hashtag, sin olvidarnos, por supuesto, del filtro que nos deja con color de buena cara, y ¡listo! ¡Ya tenemos la foto del día!  

Y si además tenemos suerte, podemos vivir de ello. Profesión que, como no podía ser de otra forma, tiene nombre inglés (influencer). Ya nuestros hermanos, primos y sobrinos pequeños no quieren ser “futbolista como Raúl” o “cantante como Britney Spears”. Ahora es mejor ser “instagrammer como María Pombo” o “gamer como ElRubius. 

Demos gracias que, de momento, a febrero de 2017, seguimos teniendo vida social fuera de las redes sociales, y somos felices (no tanto como publicamos) con ello. Eso sí, lo que no sabemos es, ¿cuánto tiempo aguantará firme la realidad frente a lo virtual?

IMG: Moderna de pueblo (YouTube)

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